Revista con la A

25 de enero de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
73

Marruecos: un balance de las conquistas feministas y los desafíos actuales contado por sus protagonistas

Touria El Oumri: Una militante por la plena ciudadanía en el área Mediterránea

Touria El Oumri

Touria El Oumri nace en Casablanca y es Doctora en Historia de las Mentalidades y profesora en la Universidad de Casablanca en el área de Desarrollo Humano y Género. Miembra del Consejo asesor de la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACCM).  En 2003, funda la Asociación “Epanouissement Féminin” (Realización femenina) de la que es presidenta. Es Coordinadora Nacional de la Red de Mujeres Ciudadanas, así como consultora de género para la aplicación de planes de igualdad de género en las instituciones públicas.

Según Touria El Oumri, miembra de la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACCM), los Acuerdos Euro-Mediterráneos enfrentan muchos límites para afrontar los desafíos de la región: “Se necesita una concepción más humana y social de la cuestión migratoria, y no únicamente securitaria (…) Reflexionar sobre una apertura regional a nivel económico, social y cultural no está en la agenda de las instituciones euro-mediterráneas”

Violeta Doval: ¿En qué medida los Acuerdos Euro-Mediterráneos han impulsado programas por los derechos económicos y sociales en la región desde la Conferencia de Barcelona (1995)?

Touria El Oumri: ¿Todavía funciona el Proceso de Barcelona? (bromea) Sabemos que las instituciones euro-mediterráneas después del movimiento de “la primavera árabe” han tenido un giro y han dado impulso a otro tipo de proyectos de cooperación europea en la región relacionados con la democracia local, los derechos de la mujer, la migración etc. a través de pequeñas asociaciones, pero aún es un trabajo muy selectivo, en mi opinión. Por ejemplo, para el caso de Marruecos, existe una gran dificultad para trabajar sobre el tema migratorio en las localidades de Ceuta y Melilla, y esto es revelador… Estamos siempre en el contexto frontera, en el marco securitario.

Se necesita introducir conceptos más humanos, económicos y sociales en la temática de la migración en la que yo trabajo. Reflexionar sobre una apertura regional a nivel económico, social y cultural no está en la agenda de las instituciones euro-mediterráneas, reinscribir las fronteras simbólicas, las fronteras evidentes, y todo lo que ocurre en torno a estas…

V.D: ¿Cómo trabaja la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo?

El Oumri: Formamos parte de un gran movimiento con sede principal en Valencia y que agrupa a 25 ciudades, en torno al Mediterráneo. Trabajamos sobre temas de ciudadanía, movilidad entre las orillas, el desempleo de las y los jóvenes, los derechos de la mujer. La red incluye instituciones universitarias y think tanks y es un gran intercambio de prácticas y sinergias en torno al Mediterráneo.

Trabajamos para que la Unión Europea incluya en su agenda el problema de la desigualdad entre la orilla Norte y Sur del Mediterráneo

Intentamos tener un diálogo con las instituciones europeas de los Acuerdos Euro-Mediterráneas, y encontrar canales de comunicación para introducir en la agenda otros puntos de discusión, como el problema de la pobreza, de la desigualdad entre la orilla del Norte y la orilla Sur, etc.

Nos interesa lo que hace la Unión Europea en la región Euro-Mediterránea, porque hay muchos desafíos, la movilidad, el cierre de fronteras… Trabajamos para que la Unión Europea incluya en su agenda el problema de la desigualdad entre la orilla Norte y Sur del Mediterráneo.

V.D: El Partido islamista PJD (Partido Justicia y Democracia) gobierna en Marruecos desde 2011 ¿Cómo evaluáis el impacto de sus políticas en términos de derechos económicos y sociales?

El Oumri: Marruecos con este gobierno está sufriendo enormes problemas económicos y sociales, como el desempleo para La juventud… No se han resuelto los problemas sociales que teníamos y la deuda internacional se ha disparado, jamás habíamos estado en esta situación. Sabemos que este partido no tiene mucha experiencia. Ahora ya en su segundo mandato ha necesitado otros aliados para gobernar, pero mantiene la agenda en todo lo relativo a las mujeres. Para el PJD todos los avances feministas desde 2000, que han asegurado ciertos logros a las mujeres, ya son suficientes y hay que contentarse con lo que tenemos. Por lo que no se trabaja por el liderazgo femenino. Para él las leyes no son discriminatorias…

V.D: ¿Cómo explicas que ganara un partido conservador coincidiendo con la llamada Primavera Arabe?

El Oumri: Sí, es paradójico… Las consecuencias de todos los movimientos democráticos que se han llamado “Primaveras Árabes” giraron hacia un invierno muy, muy frío, en términos de cambios, en términos de relación ciudadanía-gobierno… Así fue en Egipto, en Túnez, y en Marruecos con el PJD. El Partido PJD está basado en el conservadurismo y su programa lucha contra todo cambio social y económico. Es un programa basado en preceptos religiosos que no se basan en las explicaciones de la religión musulmana. Han trabajado mucho en la caridad, en la solidaridad, pero no hablan de los derechos. A pesar de esto, en 2016, no han obtenido unanimidad. Hubo un voto punitivo, una mayor tasa de abstención…

Touria El Oumri en el VIII encuentro de la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, en noviembre 2019 en Barcelona

V.D:  Como Coordinadora de la “Red de mujeres ciudadanas” ¿Cuáles son los principales retos para que la mujer marroquí ejerza su pleno derecho de ciudadanía?

El Oumri: La violencia económica está ahí. Sólo el 20% de las mujeres están activas laboralmente en Marruecos. Más del 40% de las mujeres que ejercen una función pública lo hacen en una microempresa familiar. Siempre persiste este rol privado. Muchas trabajan en el sector informal. Sólo el 6% de mujeres presiden las empresas, y suelen estar en las micro-empresas. Por eso hemos creado la red de mujeres ciudadanas, a nivel local y a nivel nacional, y trabajamos por la promoción de los derechos económicos y sociales, la representación política, el liderazgo femenino en la función pública y en los puestos de decisión y de responsabilidad… Trabajamos con otras redes para estos objetivos.

También a nivel educativo, hay muchas chicas en zonas rurales que no han podido continuar sus estudios. Desde 2011, el porcentaje de chicas menores que dejan sus estudios para casarse ha crecido muchísimo, a pesar de que la ley fijó la edad en 18 años. Y esto se debe a las prácticas sociales de los jueces que aceptan este tipo de matrimonios… Este gobierno justifica el aumento de los matrimonios de las menores por las situaciones de pobreza de las familias… ¿Qué respuesta es esta? ¿Cómo son pobres, las familias tienen que deshacerse de ellas de alguna forma? Hemos tratado de hacer incidencia con las instancias marroquíes e internacionales y no hemos podido limitar esta tendencia al abandono escolar a través de los matrimonios precoces.

V.D: ¿Cómo crees que podría pararse este fenómeno?

El Oumri: Desafortunadamente el partido actual del Gobierno no está en la perspectiva del Estado de derecho, sino que se enfoca en las tradiciones, la religión… el afianzamiento de las diferentes clases sociales… es un partido conservador y que no trabaja por los cambios sociales hacia la igualdad.

Previamente, en 2005, con la Iniciativa nacional para el Desarrollo Humano se crearon internados o “Casas de los estudiantes” para las chicas en el mundo rural, para escolarizarlas, porque los padres antes no querían que las chicas fueran lejos a estudiar. Esto tuvo resultados extraordinarios. Pero no ha continuado el programa. Las niñas no pueden hacer 50 km para su escolaridad porque los padres tienen miedo de que sus hijas sean violadas o violentadas… Y los jueces justifican este matrimonio de menores por esta situación y no se ha hecho nada para estas familias en las zonas rurales pobres.

Hay mensajes sociales del Gobierno que son discriminatorios. Por ejemplo, al inicio del Covid-19, las ayudas para las familias pobres sólo se dirigían al responsable de la familia masculino, ¡¡aunque tenemos 21% de familias dirigidas por mujeres!! Hay mujeres divorciadas que no se beneficiaron porque ya le habían dado la ayuda a su expareja… este discurso discriminatorio no ha parado… Estamos siempre en el mismo imaginario, a pesar de todo el trabajo que ha hecho la sociedad civil para cambiar esto. 

V.D: Usted es también presidenta de la Asociación “Realización femenina”, ¿cuales son sus principales acciones?

Tenemos que reducir todas las desigualdades entre hombres y mujeres en el área socio-económica, política y cultural. También respecto a la violencia de género

El Oumri: Los objetivos principales de la asociación son inscribir el enfoque de género en todos los programas estatales, de las instituciones. Tenemos que reducir todas las desigualdades entre hombres y mujeres en el área socio-económica, política y cultural. También respecto a la violencia de género, tenemos un centro de orientación jurídica, de escucha para mujeres víctimas de violencia. Estamos también en la coordinación nacional y regional a la escala Mediterránea en lo respectivo a la lucha contra la violencia y por los derechos a la ciudadanía en la región MENA.

V.D: ¿Desde su centro de escucha para mujeres víctimas de violencia, han visto mejorar la situación de la violencia contra la mujer desde la ley contra la violencia de género?

El Oumri: Como asociaciones, esta ley no nos ha permitido avanzar más de lo que hacíamos antes. Es una ley que no ha introducido procedimientos de protección para las mujeres víctimas de violencia y esto ha sido constatado durante el confinamiento. Se ha visto cómo la ley está incompleta… No hay centros de acogida. No hay procedimientos para llevar a cabo el alejamiento del agresor. Por ejemplo, una mujer que va a la policía, allí le dan la dirección de una asociación dedicada a esto, no tienen más capacidad que las propias asociaciones, no hay protocolos… Hay unos dispositivos en los tribunales, en las comisarias y en los hospitales, pero estos no tienen coordinación entre sí y carecen de capacidades reales. Pueden orientar a las mujeres, pero nada más hasta que haya juicio. No se protege a las mujeres de la violencia con dispositivos lógicos e identificados. Las asociaciones de mujeres piden herramientas de protección como los centros de acogida según la normativa internacional. Hace dos meses, el Ministerio de la Mujer habló de un proyecto de estrategia de protección para las mujeres víctimas de violencia y esperamos que se haga algo…

Las mujeres víctimas de violencia no alcanzan a transgredir esta cultura machista y desigual

Si hacemos una evaluación de los últimos diez años, sí vemos que ahora se habla más de la violencia, se reivindica más… pero es un campo de batalla que va a llevar un tiempo. También hay una mentalidad social que persiste y que ve que la violencia contra las mujeres es normal, porque hay una supremacía masculina, el machismo social que define las relaciones hombre/mujer… los roles… la mujer en lo privado, el hombre en lo público… las mujeres víctimas de violencia no alcanzan a transgredir esta cultura machista y desigual… Antes del juicio, la familia mete presión sobre todas las mujeres para no llegar hasta el Tribunal… no son agresores desconocidos, son agresiones realizadas en la propia familia… Una ley específica sobre la violencia basada en el género era necesaria, pero está lejos de responder a las expectativas. Incluso antes de la promulgación de la ley hemos intentado interpelar al Ministerio, hay informes de instituciones como el Consejo Nacional de los Derechos Humanos sobre la ley…

V.D: ¿Cómo empezó su militancia?

El Oumri: Mi generación estuvo marcada por los llamados “años de plomo” en los 70s y 80s (periodo con 3000 personas desaparecidas, bajo el rey Hassan II), años marcados por la represión, el vacío democrático, cuando no teníamos el derecho de expresarnos y existía un clima de despotismo de Estado. Fueron momentos económicos muy duros, coincidiendo con la restructuración económica impuesta por el Banco Mundial y una gran pobreza que dio inicio al éxodo rural.

Hemos militado para que esto cambie y muchas personas pagaron un precio muy alto, con la prisión, o la muerte… fue un periodo muy negro. Pero en los años 90s se inició un periodo de consenso político entre los partidos políticos progresistas y el poder monárquico, y de una primera apertura hacia la democracia.

Los años 2000 fueron años extraordinarios, de muchos cambios legislativos importantes para los derechos sociales, políticos y económicos. Ahora seguimos luchando, pero con menos energía porque estamos un poco cansadas, y ahora hay un gran problema: el poder conservador desde las elecciones de 2011.

Siempre he sido parte de la sociedad civil pero no he estado en ningún partido político, en realidad militábamos de una manera civil y política al mismo tiempo. Sobre todo en organizaciones de derechos de las mujeres, y gracias a este trabajo hemos logrado la primera reforma constitucional de 1996 hacia la igualdad, un gran avance… luego se dieron los cambios en algunas leyes discriminatorias de la familia, la ley de trabajo… gracias también a un ambiente mundial propicio, con la ratificación de las convenciones internacionales sobre la convención contra toda forma de discriminación.

Pero desde 2011, las mujeres estamos confrontadas a unas reformas regresivas. Hemos perdido alguna de nuestras conquistas. Están frenando nuestro impulso.

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