Revista con la A

25 de enero de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
73

Marruecos: un balance de las conquistas feministas y los desafíos actuales contado por sus protagonistas

La estrella solar. El Sol

Como os explicaba en el capítulo anterior, desde la astrología, no conocemos la naturaleza de los planetas en su estado puro, tampoco del Sol ya que su energía la percibimos tamizada a través de los signos zodiacales, por lo que todos ellos, también los luminares, adquieren las cualidades del signo que ocupan en la carta natal de cada persona (más conocida vulgarmente como horóscopo), determinadas por el lugar y momento del nacimiento.

La naturaleza del Sol, única estrella del Sistema Solar, es de fuego mientras que la de la Luna es de agua, siendo el Sol el único que posee luz propia mientras que el resto de los planetas del Sistema -incluida la Luna que es un satélite terrestre- la reciben de él que ocupa una posición central. Todos giran a su alrededor no sólo desde el punto de vista astronómico, también desde el punto de vista simbólico, psíquico y, por tanto, astrológico. Pertenece tanto a la vida interior del individuo como a la exterior, al igual que la luz y el fuego se encuentran fuera y en el interior de nuestro planeta Tierra. Desde el punto de vista interno, porque representa la definitiva consciencia del Yo rigiendo el proceso de individuación, y desde el punto de vista externo, porque representa en la vida exterior la capacidad de éxito, brillo, luz propia que ese Yo puede vivir socialmente. Debido a esto es más fácil que el ser humano conecte con su Sol externo, ya que la faceta interna supone un trabajo que a lo largo de la vida irá desvelando paulatinamente la verdadera esencia del ser, así como su grado de consciencia personal. No nacemos conscientes, nuestra experiencia vital logrará ir despertando la consciencia de lo que somos y valoramos en función de nuestra capacidad de luz mental y psíquica.

El Sol es un astro masculino de fuego y luz que es la naturaleza del signo de su regencia: Leo, cuyo símbolo es un león dorado y llameante. Símbolo especialmente significativo para todas las personas nacidas alrededor del 23 de julio al 23 de agosto aproximadamente, fecha en que el Sol ingresa en el espacio solar que corresponde a esta constelación. Insisto en “aproximadamente” por la conveniencia de consultar las efemérides de la NASA que nos certificarán si la fecha es correcta ya que en ocasiones se adelanta, algo que puede ocurrir (y ocurre) con cualquier otro planeta. Al ser un astro masculino y de fuego juzgaremos su fuerza, poder y dignidad en función de la situación por signo que ocupe, encontrándose mejor en signos de fuego masculinos que en aquellos que sean de otro elemento. Aries, Leo y Sagitario son signos masculinos de fuego, de no estar en estos signos tendrá más fuerza en signos masculinos y menos en femeninos y en el caso de encontrarse en signos femeninos mejor en agua que en tierra, ya que el fuego y la tierra son elementos antagónicos. Su mayor fuerza la tiene en el signo de Leo, considerado su domicilio, pero también la posee, aunque en menor grado, en el signo de Aries, considerado su lugar de exaltación. El domicilio supone calidad en la energía que aporta, la exaltación cantidad, normalmente excesiva, que suele provocar enfermedades ya que los excesos acaban provocando problemas. Os incluyo un cuadro con los valores por posición de los planetas que son: domicilio, exaltación, caída y exilio.                        

Está relacionado con el padre y su naturaleza arquetípica, revelada en el signo que ocupa y en los aspectos que haga con el resto de los planetas. Hay que entender que las figuras parentales, en este caso el padre, son juzgadas por cada persona de forma muy subjetiva. En ocasiones ese juicio se acerca a la verdadera personalidad del padre y en otros puede alejarse bastante. En realidad, el Sol nos va a indicar lo que esperamos que sea influyendo en la manera de percibir lo que efectivamente es. El Sol representa el arquetipo paterno y los arquetipos son figuras internas, de naturaleza psíquica y de origen celeste, que se interponen entre la persona y su percepción de la realidad, en este caso de la percepción del padre.

El padre es una figura cuyo análisis objetivo solo podrá ser posible mediante su propia carta, ya que de otra forma estaremos influidos o influidas por nuestra propia subjetividad teñida por la singularidad del arquetipo. Esto no quiere decir que la sustancia de ambos sea opuesta, pero sí que el padre, que figura en el Sol de nuestra carta natal, está referido al juicio que emite sobre él la personalidad que juzga, juicio que se emite en función del arquetipo.

En un nivel más profundo representa al Padre interno que, como el externo, es capaz de sostenernos marcando una dirección en la vida y suele aparecer cuando el exterior desaparece, o cuando, resueltos los problemas que con él podamos tener, le perdonamos por su humanidad y descubrimos nuestra propia autonomía, poder, dignidad, fuerza y seguridad personal. En definitiva, cuando descubrimos quiénes somos desde el grado de consciencia yoica. El Sol es por tanto la consciencia y esencia que nos constituye, que se irá desvelando durante toda nuestra vida y que tarde o temprano, total o parcialmente, debemos descubrir y manifestar para alcanzar un grado de madurez, realización y dignidad como personalidades individuales. Los aspectos y posiciones difíciles que el Sol tenga en la carta natal van a representar interferencias y problemas en el desarrollo del YO, impidiendo el total desarrollo, algo bastante habitual porque ser conscientes y expresar todo lo que el Sol representa en nuestra naturaleza, con sus valores y defectos, es importante y extremadamente difícil, ya que casi siempre desconocemos el sentido de nuestra propia identidad, demasiado influidos e influidas durante nuestro desarrollo por nuestros progenitores, el ambiente familiar y social y los valores imperantes en el lugar y el tiempo que nos haya tocado vivir.

Como principio masculino paterno también representa al esposo en el caso de matrimonio. Siempre advierto que no me refiero expresamente a la sexualidad ya que todos los planetas intervienen en ella de una u otra forma, pero son en su conjunto los diferentes arquetipos y facetas de la personalidad: esposo, esposa, amante, musa, efebo, madre, amigo, amiga, compañera, etc. En este caso esposo (se suele decir que nos casamos con el padre). En el caso de la Luna, por ejemplo, representa a la madre/esposa. En realidad la figura paterna influye en la tipología de la figura masculina que elegimos para el matrimonio, más o menos poderosa y eficiente en función de la dignidad que tenga el planeta. En el caso de Marte, del que os hablaré más adelante, un planeta también de fuego y masculino, se refiere al amante elegido. Ambas figuras, Sol y Marte, si están bien relacionados en la carta natal representan la misma figura esposo/amante, pero si existe entre ellos una relación conflictiva se escinden en dos figuras diferentes, de tal forma que una representará al esposo y la otra al amante, por lo que la personalidad de la carta se puede enamorar de Marte y casarse con el Sol. O también representa el tipo de esposo o amante que puede ser. Y en ocasiones, las menos, cuando la personalidad es suficientemente afirmada y madura, no siente la necesidad de establecer una relación de pareja porque se siente completa y casada consigo misma. En fin, determinar el tipo de personalidad y relaciones que cada cual establece requiere un estudio profundo de toda la carta natal. Como decía mi profesora Carmen Puyol, la persona que más astrología sabía de todas las que pude conocer: “pensar que los planetas son personas”.

El Sol representa también la vitalidad por ser el centro vital del sistema, astronómico y personal, representación de la creatividad, fuerza, poder, dignidad y orgullo. Todo ello valorado según la fuerza y dignidad del Sol, mayor en el domicilio de Leo o en signos masculinos de fuego, o al menos en signos masculinos. Cada planeta otorga su naturaleza en función de su capacidad y ésta tiene que ver con su fuerza y dignidad planetaria.

Si el Sol se refiere a la necesidad de brillo, éxito y cualidad especial que podemos mostrar al mundo, indicará donde podemos ser diferentes, especiales y tener éxito y capacidad para ser brillantes, razón por la que también tiene que ver con la profesión y la vocación, indicando cómo y con qué fuerza podemos desarrollarla.

Biológicamente representa energía vital radiante, disponible y manifiesta, siendo además el corazón, el ojo derecho en los hombres y el izquierdo en las mujeres, mostrando su fortaleza y debilidades, por lo que también en ellos se pueden observar las enfermedades que llegarán a manifestarse, así como su grado de mayor o menor gravedad. Un parpado caído o una afección en un ojo de carácter grave puede ser un síntoma a tener en cuenta porque puede descarar una enfermedad cardíaca..                                                           

Cualquier planeta tiene tanto cualidades como defectos. El Sol puede mostrar en la personalidad individual un excesivo deseo de ser especial y brillante, lo que puede desarrollar una faceta egocéntrica, vanidosa, altiva, excesivamente autoafirmada, que no siempre es valorada por las y los demás. Todas las personas necesitamos que nos tengan en cuenta, se nos escuche y valore, pero una persona con un Sol poderoso, como puede ocurrir si se encuentra en signos de fuego, mucho más en Leo, es posible que trate, conscientemente o no, de mostrarse el centro de atención o quien sabe o posee más valor que el resto. Podría resultar muy problemático para las relaciones. De forma que entre sus defectos debemos considerar el orgullo excesivo, el sentido de superioridad, el autoritarismo, el egocentrismo y un individualismo excesivo. Que no es lo mismo que tener capacidad de mando, autoridad, valía personal, y la honestidad de aceptar y trabajar para desarrollar lo que se es en toda su dimensión. Cualidades negativas y positivas que pertenecen al Sol.     

Nuestro hogar es el planeta Tierra que pertenece a un Sistema llamado Solar donde todo gira y depende para su supervivencia del Sol. Pero si levantamos los ojos al cielo, esta estrella es una más entre el infinito mar de estrellas que componen el Universo al que pertenecemos. Necesitamos el sentido y conocimiento de nuestra individualidad sin caer en el individualismo, siendo conscientes de que nuestra mayor grandeza supone la pertenencia a un Universo que nos transmite el sentido de colectividad.

 

REFERENCIA CURRICULAR

María Garrido Bens es astróloga, con una experiencia profesional de 45 años como docente y consultora en el campo de la Astrología tanto personal como mundial. Experta en Lenguaje Simbólico y Mitología aplicada a la Psicología. Profesora de Evolución Mental, Sanación y Meditación. En la actualidad ocupa el cargo de Tesorera de la Asociación con la A.

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